El famoso Punto G, ¿existe?

El Otro Lado del Sexo

El otro día os comenté que había asistido a una tertulia sobre la existencia del Punto G en Los Placeres de Lola y aquí está el post que habla sobre ello. Algunos pensaréis que es un tema que tenemos más que superado pero estoy segura de que a otros tantos les interesa (no sabemos ni la décima parte de lo que creemos saber).

En el taller me sorprendió encontrar a gente tan “mayor” (entre los 35 y los 45) y con tantas ganas de obtener más información sobre este pequeño secreto inalcanzable. “¿Realmente existe el Punto G?” Es lo que se estaban preguntando las señoras de mi izquierda mientras hablaban abiertamente sobre su desconocimiento del tema con la encargada. Entiendo que a estas alturas de la vida aún haya mujeres que no sepan qué contestar a esto pero lo que no puedo comprender es que no intenten resolver sus dudas indagando por aquí y por allá.

Es obvio que todo esto viene porque a nadie le ha interesado invertir en la investigación de la sexualidad femenina. Y si se podía ocultar y enterrar, ¡mucho mejor! Por eso me parece imprescindible daros algunos datos sobre los estudios que se han hecho hasta el momento sobre el Punto G, para hacernos una idea de a qué nos enfrentamos:

  • El primero en hablar de ello fue el ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg en la década de los 50. Pasó desapercibido en la época porque a nadie le pareció lo suficientemente importante y volvió a resurgir en 1981 de la mano de Addiego y colaboradores, que fueron los que le pusieron el nombre en honor a Gräfenberg. En 1982 se hizo popular gracias a la publicación The G spot and Other Recent Discoveries About Human Sexuality realizada por Alice Kahn Ladas, Beverly Whipple, John Perry y otros. La oposición de innumerables ginecólogos de renombre se hizo inminente.
  • En 2009 la ginecóloga francesa Odile Buisson publicó la siguiente hipótesis: el Punto G es simplemente una parte de la vagina que conecta directamente con el clítoris interno. Se basó en detallados sonogramas como este:

sonograma

Aquí se pudo comprobar que cuando una mujer está excitada el clítoris interno también se hincha y queda más cerca de las paredes vaginales, lo que hace que esta zona sea más sensible y accesible.
  • En enero del 2010 científicos del prestigioso King’s College de Londres escogieron a 1.800 mujeres, gemelas idénticas y mellizas, para que contestaran a las preguntas de un cuestionario. Esperaban que al compartir genes tuvieran también las mismas respuestas respecto a la existencia del Punto G, lo cual no se produjo. Se llegó a la conclusión de que era una invención de las mujeres estimulada por las revistas y terapeutas sexuales. Me parece tremendamente significativo que una de las preguntas fue esta:

“¿cree tener en la pared anterior de su vagina una pequeña superficie del tamaño de una moneda de 20 peniques sensible a la presión?”

¿Qué mujer, aunque sepa dónde está exactamente su Punto G y lo haya disfrutado, habría contestado afirmativamente?

  • En el año 2012 el doctor Adam Ostrzenski confirmó la existencia del punto G tras realizar una disección de la pared interior de la vagina del cadáver de una mujer de 83 años (publicado en “Journal of Sexual Medicine”).  Según él está formado por tres regiones distintas midiendo 8,1 mm de largo, con un ancho variable entre 3,6 mm y 1,5 mm y una altura de 0,4 mm.
  • El doctor Amichai Kilchevsky, urólogo del Hospital New Haven de la Universidad de Yale en Connecticut, quiso saber más investigando los estudios que se habían realizado desde 1950. ¿Su conclusión? El punto G es sólo la extensión del clítoris en el interior de la vagina.

¿Aún no te has quedado satisfecha? Pues vamos a intentar centrarnos en su definición y ubicación, a ver si de una vez por todas damos con él.

Realmente no se trata de un punto sino que es una zona rugosa que se encuentra a unos 2.5 a 7.6 cm de la entrada de la vagina (dependiendo de la mujer). Como quiero asegurarme de indicaros su localización aproximada os dejo esta imagen:

PGimagen1

Aquí los dedos índice y corazón son los que están estimulando directamente la zona G. Imaginaos ahora que en esa posición los dedos se mueven haciendo el gesto de “ven aquí” y ya tenéis la manera de encontrarlo.

Es mejor empezar la búsqueda cuando estemos excitadas porque podremos encontrarlo con más facilidad tal y como hemos visto anteriormente. Os advierto de que es posible que no logremos localizarlo a la primera pero eso no quiere decir que no lo tengamos. Tranquilidad y tiempo es lo que vamos a necesitar para aventurarnos en este reto sexual.

Después de mis experiencias personales puedo afirmar que lo que llaman el Punto G existe, y amigas (y novios) lo corroboran. Tras haber leído estos últimos días sobre los diferentes estudios que se han realizado soy del pensamiento de la ginecóloga Odile Buisson y Amichai Kilchevsky: es parte del clítoris interno. Pero que no sea un botón mágico no significa que no sea una zona susceptible de dar placer (que lo es). En la tertulia a la que asistí los que se habían aventurado en su búsqueda habían tenido éxito en el 100% de los casos.

Ahora que sabéis algo más del famoso Punto G, ¿os animáis a descubrir el vuestro? La próxima semana os hablaré de las posturas sexuales que favorecen su estimulación y de los juguetes que utilizo para acercarme más a él.

Si este post os ha gustado, ¡no os perdáis el siguiente!

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  One thought on “El famoso Punto G, ¿existe?

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