El oso verde

Lo más difícil es no dejarse llevar por la sensación de incapacidad total que invade nuestro cuerpo. Supongo que esto se puede aplicar a todos en cualquier aspecto de sus vidas: en el trabajo, en los estudios, con la pareja o la búsqueda de la misma, con los amigos o con algún hobby.

En una terapia sexual es tremendamente fácil caer o al menos a mí me lo parece. Hay días en los que dedicándole su tiempo al final consigues lo que te propones pero no resulta nada fácil y piensas en todas aquellas personas que no tienen que esforzarse nada para conseguir mucho más de lo que tú puedes hacer después de semanas y semanas de trabajo. Todo sale bien, vamos avanzando y es otro pequeño gran paso para dejar de lado estas dificultades.  Lo malo es que hay otros días en los que no hay manera, nada sale y por mucho que lo intentas parece que sólo consigues empeorar las cosas. No tenemos que ser fuertes en los días en los que todo sale bien porque serlo en esas ocasiones no tiene mérito ninguno. Tenemos que permanecer erguidos en los que se nos tuercen las cosas y aprender que el no haber podido subir ese escalón no significa que hayamos retrocedido en todos los demás.

Aquellos que en algún momento han tenido que seguir una terapia o la están haciendo en este momento habrán pensado en más de una ocasión que su ritmo es demasiado lento. El ir consiguiendo las cosas muy poco a poco a veces nos dice que es imposible avanzar, que no lo vamos a conseguir. Desde fuera todo se ve más fácil. Relájate, trata de hacer los ejercicios de manera constante, o aún peor, está esa gente que no entiende para qué necesitas ir a un sexólogo y te hablan como si simplemente estuvieras loca o quisieras llamar la atención.

Aunque hay avances no son los que nosotros esperamos conseguir y muchas veces es inevitable pensar que lo que estamos haciendo con tanto esfuerzo no sirve para nada. La clave para superarlo está en no rendirse. Es muy complicado (no os hacéis una idea de cuánto) intentar que tu cuerpo se relaje, no pensar en que no vas a conseguirlo y este tipo de cosas que se supone que deberíamos poder hacer. Para acercarte un poco a entender el nivel de dificultad yo te pediría que te repitieras una y otra vez: “no pienses en osos verdes, no pienses en osos verdes, no pienses en osos verdes”. Teniendo en cuenta que no tienes que forzar a tu mente a cambiar el oso de color o a pensar en otro animal. Simplemente se trata de decir esa frase una y otra vez y dejar que tu mente no dibuje un oso verde sino esperar a que ella sola te muestre otra cosa. Y bien, ¿es complicado?

Para todos aquellos que día a día intentan superar sus miedos, conseguir sus sueños y ser mejores. Tranquilos, en algún momento el oso verde desaparecerá sin tener que apretar los párpados y forzar la mente. Es cuestión de tiempo. Es cuestión de práctica.

 

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  One thought on “El oso verde

  1. NB
    abril 8, 2013 en 11:52 pm

    Para esos días difíciles que serán la mayoría, te dejo que te imagines una yo imaginaria que te anime a seguir y te diga que todo es posible, lo orgullosa que está de ti y lo mucho que te admira por centrar tantos esfuerzos en algo que realmente quieres (que básicamente es lo que hay que hacer en la vida, ¿no? pero es taaaan difícil). Porque si me vinieras quejándote es lo que te diría cada vez ^^
    ¡Mucho ánimo! Solo con esfuerzo se consiguen las cosas y luego te sentirás muy orgullosa. ¡Mua, chica fuerte!

    • abril 9, 2013 en 12:37 am

      Pues es una muy buena opción en la que no había pensado. La mayoría de las veces cuando nos vamos quejando a alguien sólo esperamos que nos den un abrazo, nos digan eso de “todo irá bien” y nos animen a seguir.

      Imaginaré a una NB de esas que me quieren infinitamente cuando me ven. A lo mejor así puedo taparme un poco en esos días en los que los nubarrones me amenacen con tormenta. ¡Muchos muas, chica grande! (En todos los sentidos).

  2. Laura Lot
    abril 5, 2013 en 11:51 pm

    Es dificil no centrarse en lo que NO TE TIENES QUE CENTRAR, y es un círculo vicioso a veces.

    En cuanto al post anterior… yo nunca me había imaginado una yo paralela disfrutando aún de los momentos que no quiero que se pasen. Creo que directamente soy más ilusa y deseo con todas mis fuerzas que no pasen más segundos, ni uno más. jajaj y nunca dejan de pasar pero por intentarlo… empezaré a probar tu idea que creo que es mejor 😛

    muamuamuamuamua y más mua!

    • abril 6, 2013 en 1:22 am

      Es muy difícil no centrarse en lo que no te tienes que centrar y más aún cuando parece que todas las personas en el mundo pueden hacer lo que tú eres incapaz de conseguir. Mina mucho.

      Respecto al post anterior, yo también intentaba con todas mis fuerzas que los segundos no siguieran pasando pero como eso no lo puedo conseguir trato de pensar que en algún rincón del universo las cosas son diferentes y puedo quedarme justo ahí. Como dice NB estamos locas pero ¡¡¡más vale eso que sentirse desdichada!!!! 😛

      ¡¡Un requetemua, primorosa!!

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